lunes, 10 de noviembre de 2008
Decidió trasladar la sede del gobierno nacional al Puerto de Veracruz, donde ya había permanecido, saliendo de la Ciudad de México con todo su gabinete y las familias del gabinete, además de inmobiliario, pertrechos de guerra, incluso aviones fueron cargados en los trenes, además del conocido tesoro de la nación, pués se transportaron todas las monedas y barras de oro y plata que había en la tesorería, además de billetes, el mobiliario, las imprentas y los troqueles para monedar, no dejando prácticamente nada.
El 15 de mayo de 1920 deja la estación de Aljibes, Puebla, internándose con muchos de sus seguidores además de los cadetes del Colegio Militar hacia la Sierra Norte del Estado de Puebla.
El 15 de mayo de 1920 deja la estación de Aljibes, Puebla, internándose con muchos de sus seguidores además de los cadetes del Colegio Militar hacia la Sierra Norte del Estado de Puebla.
Una noche, al salir de la casa de don Marcos Pérez, después de dar clases a su hijo don Guadalupe Pérez, fui invitado yo a la solemne ceremonia de distribución de premios que iba a tener verificativo esa misma noche en el colegio del estado. Acepté la invitación y en ese momento me presentó con el señor gobernador del estado, don Benito Juárez.
Entusiasmado entonces por lo que había visto y oído, tomé la resolución de no seguir la carrera eclesiástica. Luché conmigo toda la noche, y no pudiendo soportar el estado en que me encontraba, comuniqué a mi madre mi decisión al día siguiente.
Mis condiciones especiales eran: buena talla, notable desarrollo físico, grande agilidad y mucha inclinación, aptitud y gusto por los ejercicios atléticos. Llegó a mis manos un libro de gimnasia, el primero probablemente que hubo en Oaxaca, y esto me permitió improvisar en mi casa un pequeño gimnasio en el que hacíamos ejercicio mi hermano y yo.Éramos muy pobres. Llegué a hacer zapatos finos, botas buenas, y naturalmente, a mucho menor costo del que tenían que comprarlos en la zapatería. Poco después mi hermano se marchó a estudiar en el Colegio Militar de la Ciudad de MéxicoAl acabar el curso me inclinaba yo a la teología. Y aunque mi madre deseaba ardientemente, no ejercía presión sobre mí, pues yo me sentía muy inclinado a ese género de estudios, pues los niños se aficionan a lo que ven.
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